lunes, 11 de enero de 2010

Todo en menos de un minuto

La hora había llegado, siempre llega, pensé, algunas veces se le ocurre llegar antes de lo esperado, otras veces decide regalar unos cuantos minutos más antes de hacerte actuar, pero siempre llega, por lo menos hasta ahora nadie está totalmente seguro de que el tiempo en el que vivimos, haya fallado alguna vez. Los relojes fallan, los aparatos fallan, todo falla, o mejor dicho casi todo el sistema que fue creado por los humanos falla, excepto el tiempo. Toda esta elocuencia que se ha presentado ocurre dentro de la cabeza de Salvador de la Merced, probablemente los próximos minutos se dará cuenta de que irrelevantemente el tiempo ni siquiera existe, pero poco importa, son casi las 6:14 de la mañana y ni siquiera está consciente de que alguien que seguramente será su madre, entrará en cualquier instante y le dirá con un tono casi gutural, Que ni se te pase por la cabeza llegar tarde, a lo que seguramente Salvador comentará, Ni se me ocurrirá porque ya lo había pensado y ni llegaré tarde porque todo llega cuando tienen que llegar, No empieces, es demasiado temprano para que tu labia sea ésa, sabes de antemano con quién estás lidiando, así que déjate silogismos y sal de la cama en este momento.

Salir de la cama con el frío que está haciendo, es para muchos un esfuerzo inimaginable, pero como bien ha podido notar el lector, Salvador no tiene nada de esos muchos. Ha salido de la cama, y está pisando el suelo frío con las plantas de los pies, al momento que comienza a estirar los brazos, mientras los músculos se destensan a causa del colchón viejo que no ha querido cambiar, a pesar de todas las críticas que sus padres han hecho. Es interesante la ferviente estuosidad con la que sale cada mañana de su cama, vamos, pero es imposible dejar de lado que lo que está haciendo es algo inhumano, sabe que la reuma que le ataca, es totalmente causa suya, pero no se culpa, ha sido la decisión que toma todos los días, medita y se pone a pensar si los fumadores, los bebedores, los drogadictos, los corruptos, los buenos y los malos, los abogados, los maestros y finalmente después de una circunlocución al parecer infinita, dice, Si yo mismo soy culpable de las reumas que han ido mermando mi propia vida, qué es lo que hiciste tú, para que creas tan estoicamente que la vicisitud que vives, es tan sólo pasajera.